Respiro, luego existo

Tomar consciencia de la respiración no es fácil, como tampoco lo es mantenerse quieto escribiendo frente al computador. Si bien, podemos controlar las distracciones externas (internet, celular, ruido), hacer lo mismo con las internas (recuerdos, fantasías sociales, expectativas) no funciona de la misma manera, y es precisamente ahí donde más se desangra la energía.
Tenía una sola meta: evitar pararme y cumplir con al menos 10 minutos de escritura concentrada. Tenía que encontrar la forma de mantenerme quieto, de evitar ir cada un minuto al baño o la cocina, pero no, la magia del aburrimiento me azotaba sin vergüenza, pensaba en todo menos en escribir. Repetí el experimento día tras día, y comencé a notar que cada vez que divagaba (con algún pensamiento incómodo) tendía a “contener la respiración” -como cuando ves una película de suspenso o cuando te dicen algo de suma importancia-, y así, de tanto pensar me estaba literalmente ahogando.
Esto hizo que viera las cosas en perspectiva, y valorizara el papel que tiene la respiración consciente en el trabajo creativo. Quizás no pueda controlar la ráfaga de pensamientos que interrumpen mi ritual de escritura, pero lo que sí podía hacer era “observar” (monitorear) el tipo de respiración que tenía al momento de escribir. Comencé a notar que cuando me “levantaba de la silla” era para respirar profundamente, noté que cuando tenía una respiración pausada y tranquila (como caminata de domingo) me mantenía escribiendo mucho tiempo más.
Siendo realista, el problema no era psicológico, era físico. Creía que el bloqueo era producto de las expectativas, fantasías, cuando en realidad era por mi irregular y poco entrenada forma de respirar mientras escribía.Quizás por eso algunos fuman tanto, para tener ese momento de respiración profunda, otros prefieren reír para oxigenar la sangre, meditar, qué sé yo, lo que sí sé, es que la respiración es como el timón del barco, y ser consciente de ella durante el momento creativo resulta un grandioso esteroide de perseverancia.

9 comentarios sobre “Respiro, luego existo

  1. Yo siempre he ido corriendo a todo por la vida, ha sido mi hijo ya con el tiempo el que me ha enseñado que hay que tener calma, que debo respirar profundamente y ser consciente de esa respiración.
    Lo mismo me ha dicho con la comida, comer despacito saboreando, degustando cada bocado y percibiendo el aroma.
    Traes algo muy importante para la vida JJ, lo que hoy nos dejas aquí puede ser el producto de una vida más larga y de mejor calidad.
    Gracias, un abrazo. 😘💝🙋🏼‍♀️

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  2. Buenas JJ. Aquí Jaír, de EfectiVida.
    Muchas gracias por “desnudarte” y contar tus experiencias.
    No había pensado nunca en la relación entre respiración y concentración, pero estoy seguro de que estás en lo cierto. El problema de los bloqueos es, como dice cierto dicho, que “las musas solo vienen cuando no las llamas”.
    Hace tiempo escribí un artículo (más bien audio) que titulé “El promedio de la inspiración”. Ahí explico un truco que uso para aumentar la inspiración al máximo. Lo dejo por aquí por si fuera útil, aunque creo que tú ya lo viste:
    https://efectivida.es/audioblog/el-promedio-de-la-inspiracion/
    Sea como sea, tus artículos son una “pasada”!!
    Un abrazo compañero!

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