Saber decir no

Decir si queriendo decir no, es una especie de autolesión, una falta de respeto por nosotros mismos. Queda en evidencia el temor a la exclusión, el miedo a la soledad. Aquel que no sabe decir no, termina odiándose a sí mismo o a los demás, porque esa es la traición original, creer que nuestros deseos no son importantes, que nuestra voluntad es algo prescindible.
Tener la insolencia de cuestionar lo que el mundo espera de ti es no sucumbir ante la presión, es aprender y enseñar lo que significa la palabra respeto. Es enviarle un mensaje al mundo, de que tomaste el control, de que no tienes que pedir disculpas por existir; de que ejercer tu voluntad es un camino para la felicidad.

6 comentarios sobre “Saber decir no

  1. Me llega al alma. Tuve que pasar por una crisis existencial a los 30 debido a una sobrecarga emocional; tenía tantas obligaciones autoimpuestas que colapsé. El médico me dijo: ” O paras, o mueres”… Hipetensión, estrés, cansancio mental. Hice un parón y tuve con dolor en el alma que poner en práctica el NO, ese que cuesta tanto. Hoy día soy más consciente, y aprendí que decir NO, no me hace mala persona, ni menos empática.

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