Calistenia literaria

Escribir no es solo un ejercicio intelectual, también es un ejercicio físico, y como tal, se necesita preparar al cuerpo para ello. Si quiero que mi cuerpo escriba lo que mi mente quiere -como un fisiculturista que logra esculpirse a su propia visión- se debe entrenar al físico para tolerar las ganas naturales de arrancar del asiento ante cada distracción, ante cada deseo del momento. Da igual si al principio escribes solo cabezas de pescado, la idea es primero acostumbrar al cuerpo a mantenerse quieto, dominar el arte de mantenerse respirando tranquilo mientras la manos actúan. Como toda actividad física, el progreso es una cuestión de constancia, de repetición casi absurda, de ir de menos a más. Muchos creen que no tienen talento para escribir, y por eso no escriben, pero en realidad no tienen su cuerpo entrenado para hacerlo; lo mismo va para cualquier deporte, instrumento o incluso hablar en público: hay que tener un objetivo ardiente para poder disfrutar una actividad que para otros solo podría ser un martirio. 

2 comentarios sobre “Calistenia literaria

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