Sobre escribir a mano

Considero que la autoobservación literaria se da de forma cruda en la escritura de puño y letra. Al escribir a mano puedo ver de forma directa como le llega al lector. Escribir a la vieja usanza da la oportunidad de leerme como un libro, observar vívidamente el progreso, como si fuera una medalla, el recuerdo tangible de una pasión.
El cuaderno está ahí, visible, físicamente disponible, accesible para consumir y para producir en cualquier momento. Eventualmente, hay que traspasarlo, pero más que un obstáculo, es la ocasión perfecta para observar el trabajo, para disociarse de lo escrito.
En fin, da lo mismo el cómo se haga, mientras la escritura fluya; ya sea con ordenador, dictado de voz o máquina de escribir; lo importante es mantenerse constante, más dispuesto a ignorar los obstáculos que obsesionarse con estar inspirado. Da lo mismo el cómo si tenemos un buen porqué. El fin justifica los medios para escribir.

Aburrirse es el síndrome de abstinencia de vivir

El aburrimiento es una señal del cuerpo, el aviso de que algo, un efecto se ha agotado; el llamado natural a un cambio, a hacer algo diferente.
Si mantenernos unidos nos salvó de la extinción, pues el aburrimiento es un llamado de atención, un recordatorio de nuestra desconexión; es el precio que tenemos que pagar para ser sociables, para comunicarnos, para sobrevivir.

El arte de ignorar

Como dijo el autor del Principito: “La perfección no es tener más que añadir, sino nada que eliminar”. La concentración más que la capacidad de enfocarse, es la habilidad para ignorar todos los distractores que se presentan. Quizás no tengamos el control de todo lo que pensamos, pero sí la capacidad de controlar lo que queremos ignorar.
Desprenderse es difícil, contraintuitivo, por eso se necesita practicar, por eso existe la meditación: aprender a dejar ir los pensamientos; ni negarlos ni cuestionarlos, solo practicar la incómoda decisión de dejarlos ir; es entrenar el selectivo arte de ignorar.

“Despertar a quien eres implica dejar ir a quien imaginas ser” Alan Watts

Sobre el enamoramiento

“No puedes ser sabio y estar enamorado al mismo tiempo” Bob Dylan

Una cosa es enamoramiento y otra amor. Puedes ser sabio y sentir amor, pero en estado de enamoramiento, lo único que llena tu cabeza es una sola persona, una obsesión. Como un adicto a la droga, el enamorado no piensa claramente, puede tomar decisiones apresuradas; hay impulsividad, fuerza, deseo; un huracán que arrasa con todo lo que se tope en su camino: familias, amigos, carreras. Es un hechizo de la naturaleza, es la fuerza que une a las parejas temporalmente; un ardid sinfónico de dolor y placer.
Las penas del enamoramiento son terribles, una abstinencia que nos lleva por caminos
peligrosos. Hay quienes creen en la fantasía, que el amor Disney es la norma y que debería ser para toda la vida. Por eso es bueno enamorarse, experimentar de primera mano lo que significa estar vivo; el goce, el desengaño; te fortalece, te prepara para el camino del amor, para reconocerlo por lo que no es: una fantasía.
Todo termina pasando, la desilusión, el dolor, la presión. El enamoramiento tiene los días contados… el amor no.