Elige tus batallas selectivamente

Hay personas que pasan su vida librando batallas inútiles, gastando energía a raudales tratando que el mundo fuese como quisieran. Se amargan a menudo porque la gente “los decepciona” (como si ellos fueran perfección andante), ven la realidad gris porque agotaron sus colores pintando una fantasía que no pueden controlar.
La falta de control es como un hoyo negro, nadie sabe que hay detrás pero puede absorberte, hacerte desaparecer como persona. Elegir tus batallas implica ejercer el único poder que podemos controlar: la capacidad para elegir cómo sentirnos. Algunos creen que es un mito, pero en realidad es un arte, el de dar vuelta las cosas, pensar diferente y no perder más el tiempo en situaciones que no podemos influir, que no podemos cambiar.

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Con licencia para errar

El mejor ambiente para prosperar es donde te sientas libre para fracasar, donde no importa si tienes o no la razón, das tu opinión sin sentir vergüenza o temor. Ya sea en países, en equipos o en una relación, sentirte cómodo en un grupo es más que química, es dejar tu ego fuera la pieza y practicar eso llamado cooperación. No nacemos aceptando de buena gana las críticas, y es precisamente ese es el problema, creer que todo tiene que ser perfecto, creer que no debe existir margen de error. Está bien equivocarse, pero resulta inaceptable si no aprendemos de ello.

Programados para notar lo diferente

Nuestra atención aterriza en aquello que distingue del resto -independiente de su forma- puede ser una persona caminando con colores estrambóticos, un descuento del 70% en el producto de tus sueños o un artista faltándole el respeto a las vacas sagradas. Logran distinguirse de la masa porque no hacen lo mismo, ofrecen una nueva perspectiva de las cosas, y queramos o no, hay cierto placer asociado a ello, ya sea positivo o negativo (“que bueno que no soy yo”, “que ganas de ser así”).
En un mundo donde la mayoría se encuentra en la media gaussiana, los extremos son el insumo de los medios de comunicación, si no llaman la atención no sobreviven, por eso, aquellos que se aventuran a percibir la realidad a partir de lo que “no se ve” o contar la misma historia desde un ángulo totalmente diferente, nos brindan la oportunidad de ver más allá, de expandir nuestra imaginación y con ello, el regalo de cuestionar las historias que solemos llamar verdad.

Cómo separar a una familia

Los padres se resienten porque sus hijos no actúan como ellos esperan. Algunos no entienden el porqué de los berrinches, creen que es por falta de disciplina o haber sido muy blandos con ellos. Creen que sus hijos deben reaccionar siempre bien, como si ellos nunca hubieran tenido un mal día, como si ellos nunca le afectará la opinión del resto. Es así como las familias se distancian, cuando dejas de ver a los tuyos tal cual son, cuando minimizas sus vivencias, cuando crees que tienen que seguir las reglas al pie de la letra- porque a ti te aterra hacerlas de modo diferente-. Es fácil hablar, fácil criticar, pero si no has dado el ejemplo en lo que quieres cambiar, difícil será que te puedan respetar.

Sufri-miento

Magnifico sufrimiento
das trabajo a tanto profesional
mueves la economía
convenciendo
que todo lo puedes controlar
si sufres por la causa correcta
tendrás más recursos de lo normal

Glorioso sufrir
boleto en primera clase hacia la realidad
das cátedra de lo que nunca fuiste
uña y mugre con la fatalidad,
siembras religiones y filosofías
haciendo bajar cabezas
ante las dinosaurias fantasías,

Sublime sufrimientus
delicioso baño de negatividad
oportunidad para verse a sí mismo
a eso que no puedes aceptar
siempre te estás superando
eres como la navidad
sorprendes con lo inesperado
te deberían canonizar

La dosis hace al veneno

Porque todo en exceso hace mal, incluso el amor. Darlo todo hasta el límite es pan para hoy y hambre para mañana, una estrategia cortoplacista liderada por la emoción idealizada. Ya sea el ingenuo joven que en el gimnasio quiere levantar todo el peso posible o el trabajador inseguro que teme tomar vacaciones, la falta de descanso suele ser el factor clave para entender la inconstancia en los proyectos, el ocaso de la motivación. Se asocia descanso con pereza, con inactividad, con reposo, como si estuviéramos enfermos, como si fuera un obstáculo que entorpece el camino. El descanso es parte esencial de la productividad, es lo que hace que tus músculos crezcan, que una relación absorbente respire, que un escritor persista en terminar su obra.
El descanso no es sinónimo de tiempo perdido, al contrario, es el momento para entrenar la mente, para socializar, para hacer todo aquellas actividades que recarguen nuestro nivel de voluntad. Una dosis de esfuerzo seguida por otra de descanso resulta una gran receta para un trabajo de largo alcance.

El arte de morir

“Como todo el mundo, tu quieres aprender el camino para ganar, pero no quieres aceptar el camino para perder. Para aceptar la derrota, “aprender a morir” te libera de la muerte […] tienes que liberarte de tu mente ambiciosa y aprender el arte de morir” Bruce Lee

El arte de morir es reconocer que las ideas que algún día nos gobernaron también tienen su ciclo vital. Ideas que hoy enorgullecen, mañana pueden ser una agonía. Porque el dolor de la pérdida es más fuerte que el placer de la victoria, evitamos pensar en la idea de perder, así como evitamos pensar en la idea de la muerte. El arte de morir es una actitud ante la muerte, ante la derrota, ante el desprecio. Aprender a morir es aprender a “dejar ir” las ideas que no hacen sentido, esas ideas sobre ti mismo que desde hace tiempo quieren partir. Para ganar hay que estar dispuesto a perder, ya sea en el amor, en el juego o en la vida, el arte de “dejar ir” es el arte de morir.