No sabía qué ponerme así que me puse contento

Si tuviera que quedarme con una sola lección de vida sería: “pase lo que pase, yo elijo como sentirme”. Por supuesto, como toda idea, cual semilla, si quieres que florezca debes regarla todos los putos días. La fe es una cuestión de repetición.

“Cómo son las personas es su elección. Cómo soy es mi elección. No importa lo que hagan, nadie puede hacerme enojar, feliz o infeliz, esos privilegios los he guardado para mí”. Sadhguru

El bolas tristes

…ahí va el mandoneado
mitad hombre, mitad enamorado
tienes tanto miedo de perderla
que en tu mente solo está complacerla
con tus amigos te ríes y la pelas
pero en su presencia tus bolas se congelan
¡mamón sin personalidad!
de seguro te abrigó mucho tu mamá
¡bolas tristes!
tu hombría cediste
te mueven como marioneta
no eres pareja eres peoneta
“que tu señora no te dio permiso para salir”
“que ahora tienes que arreglar el jardín”
haces las compras, el aseo, la cocina
te ningunea, te pasea, te domina
día y noche las bolas te aprieta
ni siquiera su familia te respeta
acumulas rabia, eres una olla a presión
agachas la cabeza para evitar la discusión
¿que te tiene agarrado de los cocos?
esa es la excusa de quien se quiere poco
despierta macabeo
valorate un poquito y para el gueveo
si de otra persona depende tu felicidad
mandoneado serás para la eternidad

Abrazar la oscuridad

Aprendí que al evitar el dolor o el sufrimiento le hacía el quite a la vida, empequeñeciendo mi mundo al embaucador ritmo de la mezquindad. A pesar de lo cliché, el amor suele ser la respuesta. Aprendí que esperar estar siempre bien puede ser tan masoquista como esperar estar siempre mal; que evitar pensar, o resistirme es lo que causa desangre energético. Aprendí que la felicidad es amar el proceso de relacionarme con las fuerzas negativas de la vida.

Meditar es como viajar en el tiempo 

Medito para no ser esclavo de mis pensamientos, para recordar que son sólo residuos del día a día, cambiantes, antojadizos. Medito todos los días, 10 minutos desde hace más de 10 años. A veces fallo, pero como la meditación me ha enseñado, no pienso en lo que no hice, lo dejo atrás y vuelvo a concentrarme en hacerlo bien hoy. Cuando medito trato de “describir al que está pensando”, “describo al que está sintiendo”, y si persevero unos minutos ocurre un mágico exorcismo: siento la calma que te regala la distancia (el pensar en frío), dejó de estar poseído por la emoción, y puedo entender brevemente el significado de la libertad. Medito para recordarme olvidar, porque así gano tiempo: evitando perderlo en obsesiones o resentimientos. En una mente despejada te vuelves compasivo, comprendes que llevarte bien con los demás es una consecuencia de andar bien contigo mismo. 

Si quieres aprender a soltar entrena el meditar.

Esa exquisita bocanada de aire fresco llamada autenticidad

Cuando sientas que te falta algo: en tu físico, vida o educación, y te lamentas, es probable que te estés comparando con alguien más y ni siquiera seas consciente de ello. Al compararte, dejas de ver las cosas como son, ahora tu mente solo se enfoca en lo que te falta; así es como te vas invisibilizando, creyendo que tienes que ser como alguien más para sentirte completo. El filósofo René Girard en su “teoría mimética” arguye que las personas están motivadas por el deseo de imitarse unos a otros: las cosas que queremos no las queremos porque sean buenas para nosotros, sino porque otras personas las quieren (de ahí el origen de la envidia, admiración y violencia). Quizás por eso la creatividad no es algo que abunde. Cuando te obsesionas en compararte, siguiendo ciegamente tendencias, modas, serás parte de la gris masa anodina que nadie recuerda.
Si no tienen con quien compararte no tendrán cómo medirte. Así se expande el mundo. No serás bueno, malo o mediocre, serás distinto. Y si es distinto, puede que tenga ese ingrediente esencial que tienen las mejores historias del mundo: memorabilidad.

El amor y el estómago

Las penas de amor inhiben el hambre
no hay ganas de dulces ni fiambre
reconoces a alguien más delgado
cuando hace poco lo han terminado
no hay caso,
empiezas a preocuparte de tu aspecto
solo cuando sientes la falta de afecto
si estás en pareja te vuelves un chancho
es que la buena mesa es el mejor gancho

la única dieta efectiva es la soltería
es triste ir solo a una pizzería
¿Quieres estar en forma?
que la soltería sea la norma

Editando la indecisión

A veces el bloqueo literario pasa más por acaparamiento de ideas que por falta de ellas. El egoísmo artístico (una forma de miedo) no quiere soltar nada, y entre más opciones baraja, más indecisión fomenta. La respuesta suele estar frente a los ojos, pero no la vemos porque nuestra atención pulula en cientos de ideas que juramos atractivas, pero ninguna logra ser memorable. Editar la indecisión es descartar, eliminar lo superfluo; quedarse con lo concreto. Ante las dudas, “menos es más” sigue siendo el mejor principio para perseverar.

Tener un proyecto

El antídoto contra el sufrimiento es sacar la atención fuera de ti. Uno de los mejores métodos es llenarse con proyectos. Solo desde la calma y paciencia podrás vislumbrar que aquello que quieres, también te quiere a ti. Un proyecto personal es una forma exquisita de regalarse un temporal sentido de vida.