Ser feo es una cuestión de actitud

Nada más feo que creer que la vida te repartió malas cartas. Nada más antiestético que amargarse por la belleza ajena. Nada más horripilante que estar embebido de ti mismo.

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El bien y el mal son ideas artificiales II

El bien y el mal, son solo palabras, relatos de cómo nos sentimos (o debemos sentirnos) frente a una historia, frente algún hecho. Nos criaron con relatos sobre el bien y el mal, cuentos que cambian con el tiempo, no son algo fijo y evolucionan al son de sus creadores, al son de los victoriosos y perdedores. Cada piedra, cada hormiga, cada moco de este universo no es ni bueno ni malo per se, simplemente es. Olvidamos que las personas son como son porque seguimos concentrados en que sean como nosotros queremos. ¿Bueno o malo?, ¿quien sabe?.

La trampa de seguir la pasión

Eso de seguir la pasión es un argumento muy usado para aconsejar. Eso de amar lo que haces, conectarte con lo que te enciende, todo eso está muy bien, te emocionas, tu imaginación se desborda de entusiasmo, las ideas fluyen, pero al cabo de unos días
todo se diluye y esa mágica sensación de claridad se vuelve un triste recuerdo de impotencia. Tener un propósito es diferente, tener un objetivo donde apuntar canaliza todo el caos hacia una sola dirección. Encontrarle un sentido a la vida no tiene porque ser una epifanía, es más, creo que esa forma de verlo “complejiza” lo simple de la situación. Cuando tienes una visión de lo que quieres lograr (o en lo que te quieres transformar) tomas consciencia de lo que estás haciendo, y puedes juzgar por ti mismo si te estás acercando o yendo al mismísimo carajo. El propósito hace realidad la pasión.

Durmiendo con el enemigo

“Existe un secreto que los verdaderos escritores saben y que los amateur no, y es éste: escribir no es la parte difícil. Lo difícil es sentarse a escribir. Lo que nos detiene es la resistencia” Steven Pressfield

Nosotros somos el obstáculo, el problema es que lo olvidamos fácilmente. Nos programamos, nos imponemos un número de páginas, pero el tiempo avanza y no logramos terminar el proyecto. La presión, la sensación de sentirse obligado nos hace evitar el sentimiento desagradable, es así como las motivaciones se mueren, es así como creamos relatos negativos sobre nosotros mismos.
Ser hiperrealista implica aceptar nuestros hábitos, y considerar todas las posibles objeciones que pondremos para complicar el asunto. Escribir un libro es más una labor de liderazgo que de creatividad. Las ideas, la ambición ya están en nosotros, pero requiere una gran dosis de humildad para reconocer nuestras tentaciones, para aceptar que no somos como nos gustaría y que debemos crear un sistema de trabajo hecho a la medida, uno que vaya en línea con nuestra única forma de ser. Ir con la marea no en contra.

Lo bueno y lo malo son ideas artificiales

“Lo que es bueno para ti puede ser malo para mi”, la clásica frase que demuestra lo relativo que es la idea de bondad o maldad. La gente no es ni buena ni mala, solamente “es”, y son sus acciones las que nos pueden favorecer o perjudicar. Hay quienes se aprovechan y nos hacen sentir culpables para ellos sentirse bien, y el problema es cuando les creemos. Hay otros que viven idealizando a sus cercanos creyendo en su bondad, pero eso es caminar por tejado de vidrio. Somos lo que hacemos (o no hacemos) y queramos o no, siempre tendremos que lidiar con las etiquetas que el resto quiera ponernos, especialmente las de nuestro circulo íntimo.