Esperando nada

Es fácil decir “no esperes nada” cuando lo único que quieres es lograr un resultado. Es cierto, resulta liberador eso de “dar sin esperar nada a cambio” pero en el fondo queremos un respuesta favorable, esperamos que las cosas salgan como nosotros queremos. La desilusión aparece cuando apostamos todo a nuestras expectativas sin tener un plan B. Es bueno considerar una respuesta negativa o un escenario adverso, es sano preguntarse qué hacer en caso que te digan “no”. El hecho de ser consciente de las posibilidades empequeñece al fantasma de la decepción.

Anuncios

Vicio

Adicto
a la pasión desenfrenada de los inicios
donde el futuro está en blanco
donde todo es vitalicio.
Enamorarse no es amor,
es un puto vicio.

El deleite del caos

Alejarse de los aparatos que roban horas
imaginar y anotar lo que más quieres lograr
mantener las cosas lo más simple posible,
aceptar que te vas a organizar.
Hacer esa mínima acción necesaria,
llevar un registro de ella
verla crecer
y descubrir en su contemplación
como nace la obsesión,
la independencia,
la realización

El juego es persistir

Puede que hoy tengas la mentalidad correcta, puede que hoy sepas tu camino a seguir, puede que hoy te sientas iluminado, pero mañana será igual que siempre si no encuentras la manera de recordártelo y persistir. El tomar consciencia de lo que queremos puede nacer de una conversación, una lectura o alguna contemplación, sin embargo, para mantenerlo en el tiempo, para honrarlo diariamente se necesita más que entusiasmo, un grado de obsesión. No solo se recuerda con la mente si no que también con el cuerpo, por eso los rituales son importantes, son un recordatorio físico de lo que buscamos mantener, y cada uno puede elegir el que más le convenga. Pase lo que pase, el truco es persistir.

El lado humano de las cosas

Lo extraño se hace familiar cuando cuentas la historia personal que hay detrás. El relato tiene un poder asombroso para captar la atención, conecta con nuestra parte humana, nos hace identificarnos con la situación. Por eso hay gente que sabe darse a entender tan bien, porque se comunican apelando a historias, a las emociones que motivaron su acción. Lo hacen los libros sagrados, los best sellers, las películas, políticos duchos y grandes comunicadores. Da igual la disciplina o materia que quieras transmitir, explicarlo a través de una historia hace que las barreras mentales se abran por un momento, y con ello, la oportunidad de influir, construir o destruir.

El arte de vender

Como todo en la vida hay vendedores bueno y malos. El malo solo piensa en sí mismo, en sus ansias de vender, en sus gustos, no se da cuenta cuando aburre su cháchara llena de tecnicismos, está desesperado por deshacerse de su producto, no ve personas, ve billeteras. El buen vendedor, es un facilitador, sabe que su atención tiene que estar en el cliente, en averiguar sutilmente que es lo que quiere. Para ello debe observar, escuchar, hacer preguntas simples y mantenerse relajado. No intentará venderte nada porque entiende que la presión no funciona, en cambio, te dirá todas las razones y emociones del porque deberías comprar su producto, por eso hace todo lo posible para estimular tu deseo: apelando a tu inteligencia, a tus objetivos o a la imagen que quieras transmitir.