El día de la marmota

El encierro muestra tu esencia
noticias escabrosas
quizás no eres tan interesante
improductividad gloriosa,
da igual como te definas,
da igual lo que opinen los demás,
si están contentos o enojados,
lo dioses siempre olvidan
nuestro karma es recordar

el problema cuando eres viejo,
es que las decisiones se cristalizan
lo que haces queda para la eternidad,
mañana no será igual
pero es lo mismo
porque olvidas olvidar
los muertos te recuerdan
que eres uno más
eres lo que haces
y hacer es la forma de hablar

somos una sociedad vengativa
reflejo del libro de nuestra naturalidad
siempre habrá una disidencia,
una excepción furtiva
una minoría tolerante basta
para que todos se puedan liberar

Inmunización con el “Mata-Ego”

Cuando un objetivo se vuelve una obsesión, siempre está el riesgo de caer en la trampa de la obligación; estás tan cegado con la idea de cumplirlo que la perseverancia toma la incómoda forma de coerción; queremos resultados inmediatos ahora, y no entendemos que todo trabajo de calidad se construye con pequeños avances diarios, pequeños progresos tolerables. El bloqueo es la respuesta de tu cuerpo ante una rígida y dictatorial forma de trabajar; no quieres aceptar que tu forma de hacer las cosas no está dando resultado; el bloqueo no es falta de inspiración, es un ego que necesita con urgencia someterse a los hechos, y no a la fantasía futurista del producto final.
Para evitar el oscuro túnel de la frustración, lo mejor es cortar por lo sano, y aceptar que son los resultados los que deben guiar nuestra filosofía de trabajo, y no al revés.
Existe un método poco ortodoxo pero efectivo para lograr que las personas bloqueadas vuelvan a poner los pies en la tierra, es una terapia de shock conocida como el “mata ego”.
Le pides a algún familiar o amistad de confianza que reflexione y te diga a la cara las cosas que considera negativas en ti; esas características de tu personalidad que considera como defectos, tu lado b, tu sombra.
Es sumamente incómodo, pero incomoda solo una vez. Sentirás el estómago apretado, como quien va a hablar en público, como quien debe recibir una noticia que no quiere aceptar; el solo hecho de permanecer en silencio te libera, te muestra el camino que debes evitar; son los otros los que te regalan humildad, esa humildad necesaria para reconocer cuando forzamos las cosas, esa humildad que nos recuerda que todo gran trabajo se debe siempre disfrutar.

Anorexica

Te pase a buscar temprano
eran un cuarto para los huesos
tu bella sombra de alambre
ayunó con mis besos

perdido en tu perfil de bisturí
contemplaba enamorado
tus patitas de colibrí
me mostrarse coqueta tu fotografía
yo tonto
creí que era una radiografía

Fuimos al parque a almorzar
comiste tres aceitunas
y parodiaste un vomitar
ya te ríes de tu fobia
y ante tu rodilla de canario pregunto
¿quieres ser mi novia?

Caja de Pandora

La bolsa de acciones está por el suelo,
y es como navidad para el inversor peculiar
sabe que el mundo volverá a restablecerse
imposible encerrar por más tiempo
al mono que necesita intercambiar.
La esperanza nunca muere
siempre hay alguien peor para comparar
lo bueno es que tenemos mala memoria
y que por primera vez en la historia
la humanidad se enfoca en un objetivo particular

Quitando lo que estorba

Se cree que hay un solo camino para concentrarse: fuerza de voluntad, pero forzar nuestra atención para hacer algo es tan miserable como obligar a alguien a amarnos. Aprender a enfocarse no es solo saber lo que quieres hacer, sino también saber qué es lo que no debes hacer; aprender a concentrarse es también aprender a negarse, a saber decir no.
Siendo conscientes de nuestros principales distractores podemos tomar precauciones para evitarlos, para alejarlos y no caer en la tentación. ¿Para qué gastar fuerza de voluntad cuando podemos mantenernos lejos de las tentaciones?. No se trata de concentrarse en lo que “no queremos”, eso ya lo tenemos claro, se trata de tener foco en esquivar todo aquello que obstaculiza nuestro propósito, “lo que si queremos”.

“El David siempre estuvo escondido en ese gran bloque de mármol, lo único que yo hice fue quitar las partes que sobraban”. Miguel Ángel Buonarroti

La tortuga siempre sorprende

En esta sociedad se valora tanto el trabajo duro que la palabra descanso es casi una herejía. Se asocia descanso con vacaciones, con periodo de convalecencia, incluso con pereza. Descansar no es sinónimo de tiempo perdido, al contrario, es parte del entrenamiento; descansando crecen los músculos, respiran las relaciones amorosas; relajándose es cuando más ingeniosos podemos ser.
Cuando empiezas a complicar las cosas es cuando sabes que necesitas un descanso; ante el caos, reposar en simpleza; ante el miedo, descansar en agradecimiento; una dosis de esfuerzo seguida por otra de descanso resulta una receta para lograr grandes proezas; el agotamiento es el clásico error de querer hacerlo todo de una vez, de subestimar el poder de la dosificación.
Todo se puede hacer cuando por partes se hace; así se domina el caos: cortándolo en pedazos, abordando una parte a la vez; así se leen los libros más complicados, así podemos aprender prácticamente cualquier cosa: paso a paso.